La oficina de CR Land se ubica en un edificio antiguo con una altura de techo de tan solo 2,3 metros. Palabras como „baja, reducida y estrecha“ describen acertadamente la condición original del espacio. Con el desafío de transformar lo “pesado y voluminoso” en un ambiente abierto y contemporáneo, el equipo adoptó el concepto de “no diseño”: una reducción meditativa de los elementos para resaltar la esencia arquitectónica.
La aplicación rigurosa del minimalismo permitió que la calidad constructiva y de los materiales emergiera con claridad. Los cables, instalaciones y elementos decorativos que antes saturaban techos y salas fueron eliminados o reordenados, dejando a la vista la estructura en bloques del techo, convertida ahora en uno de los principales rasgos de diseño. Una paleta cromática neutra —plata, gris y blanco—, reforzada con acentos mínimos, aporta serenidad y equilibrio al conjunto.
Entre los materiales protagonistas destacan el vidrio plateado lacado por la parte posterior, espejos unilaterales en gris oscuro, moqueta Bolon plateada, paneles de hormigón GRG a medida, tabiques de vidrio ultrafino, piedra artificial blanca y placas de yeso, junto con rejillas de aluminio en acabado champán.
