Cuando anySCALE asumió el proyecto de la MIKA Kids English School, este ya estaba casi terminado, pero no satisfacía a los miembros de la junta directiva. El encargo consistió en renovar la experiencia espacial únicamente a través de materiales, colores y detalles, sin modificar la distribución, la estructura del techo ni la arquitectura.
La escuela recibe a niños de 2 a 6 años, una etapa en la que el uso del color resulta fundamental para estimular el aprendizaje y convertir aulas monótonas en entornos vivos e inspiradores. Basándose en los temas de color, viaje y planetas, el diseñador principal del proyecto, Tom Chan, desarrolló el concepto “Fruit Planet”.
La idea del viaje se introdujo mediante un pasaporte y un sistema de sellos especiales. Cada clase representaba un planeta-fruta distinto —en total, ocho—, cada uno con los colores de su fruta correspondiente. Cada niño era ciudadano de un planeta-fruta, con su insignia y pasaporte propios. Al avanzar de curso recibía una nueva insignia y un nuevo pasaporte; y se graduaba una vez que había completado la colección de los ocho.
Este enfoque pedagógico estaba estrechamente vinculado al diseño espacial, transformando por completo el modelo educativo previo. Un elemento clave fue el “Rainbow Bridge”: líneas de arcoíris luminosas pintadas en las paredes, que conectaban la Tierra con los planetas-fruta. Como un sistema de orientación, cada color del arcoíris guiaba a un aula diferente.
